2/13/2012

PostHeaderIcon Richard Matheson, El vestido de seda blanca.

RICHARD MATHESON

El vestido de seda blanca
(Dress ofWhite Silk)

   Aquí no hay ruidos y dentro de mí tampoco.

    La abuela me ha encerrado en mi habitación y no me deja salir. Ella dice que es porque ha pasado. Supongo que he sido mala. Sólo era el vestido. El vestido de mamá, quiero decir. Se ha ido para siem­pre. Abuela dice tu mamá está en el cielo. No lo entiendo. ¿Puede ir al cielo si está muerta?

   Ahora oigo a la abuela. Está en la habitación de mamá. Está po­niendo el vestido de mamá dentro de la caja. ¿Por qué hace siempre eso? Además la cierra con llave. Me gustaría que no lo hiciera. Es un vestido muy bonito y huele muy bien. Y es cálido. Me encanta to­carlo con mi mejilla. Pero ahora ya nunca podré volver a hacerlo. Supongo que por eso la abuela está enfadada conmigo.

   Pero no lo sé seguro. El día fue igual a todos los días. Mary Jane vino a mi casa. Mary Jane vive al otro lado de la calle. Viene cada día a mi casa y jugamos. Hoy vino a mi casa.

   Tengo siete muñecas y un camión de bomberos. Hoy la abuela ha dicho jugad con vuestras muñecas. Y eso hicimos. Ha dicho no entres en la habitación de tu mamá. Siempre dice lo mismo. Yo creo que lo único que quiere decir es que no debo enredar en sus cosas. Porque lo dice todo el tiempo. No entres en la habitación de tu mamá. Así mismo.

   Pero la habitación de mamá es muy bonita. Cuando llueve voy allí. O cuando la abuela está echando la siesta. No hago ningún rui­do. Lo único que hago es sentarme en la cama y tocar la colcha blan - ca. Como cuando aún no había crecido. La habitación tiene un olor dulce.

   Juego a que mamá se está vistiendo y me deja entrar en su habita ción. Huelo su vestido de seda blanca. Es su vestido para salir de no­che. Eso dijo una vez, no recuerdo cuándo.

   Si escucho con atención puedo oír cómo se mueve. Juego a verla sentada delante de su tocador. Como si se estuviera poniendo perfu­me o algo parecido, quiero decir. Y veo sus ojos oscuros. Puedo re­cordar.

   Si llueve y veo ojos en la ventana resulta muy bonito. La lluvia suena igual que si un gran gigante estuviera andando alrededor de la casa. El gigante dice callad callad porque quiere que todo el mundo se quede en silencio. Me gusta jugar a eso en la habitación de mamá.

  Y lo que más me gusta, bueno, lo que casi me gusta más de todo es sentarme delante del tocador de mamá. Es rosa y muy grande y también huele bien. La silla que hay delante tiene cosido un almo­hadón. Hay botellas y más botellas con curvas y bultos raros y den­tro tienen perfumes de muchos colores. Y casi te puedes ver de cuer­po entero en el espejo.

   Cuando me siento allí juego a que soy mamá. Digo no hagas rui­do mamá voy a salir y no puedes impedírmelo. No sé por qué lo digo, y es como si lo oyera dentro de mí. Y también digo oh madre deja de llorar no me cogerán porque tengo mi vestido mágico.

   Cuando juego a eso me cepillo el pelo pero sólo utilizo mi cepi­llo, el de mi habitación. Nunca he usado el cepillo de mamá. No creo que la abuela se haya enfadado conmigo por eso, porque yo nunca uso el cepillo de mi mamá. Jamás haría eso.

   A veces he abierto la caja. Porque sé dónde pone la llave. Una vez vi a mi abuela cuando ella no sabía que yo la estaba mirando. Pone la llave en el gancho que hay dentro del armario de mamá. Detrás de la puerta, quiero decir.

   He podido abrir la caja montones de veces. Lo hago porque me gusta mirar el vestido de mamá. Lo que más me gusta es mirarlo. Es tan bonito y tan suave al tacto, como sedoso. Sería capaz de pasarme un millón de años tocándolo.

   Me arrodillo en la alfombra que tiene rosas. Sostengo el vestido en mis brazos y es como si lo respirara. Lo pongo contra mi mejilla. Ojalá pudiera llevármelo a la cama y dormir con él abrazado. Me gusta hacer eso. Pero ahora no puedo. Por lo que dice la abuela. La abuela dice debería quemarlo pero la quería tanto, y luego llora por el vestido.

   Nunca hice travesuras con él. Lo vuelvo a guardar y lo dejo igual que si nunca lo hubiera tocado. La abuela nunca se ha enterado. Me he reído mucho porque ella nunca se ha enterado. Pero supongo que ahora lo sabe. Y me castigará. ¿Por qué se ha enfadado tanto? ¿Acaso no era el vestido de mamá?

   Lo que realmente me gusta más en la habitación de mamá es mi - rar la foto de mamá. Tiene una cosa de oro alrededor. Marco, eso dice la abuela. Está en la pared, encima de la cómoda.

   Mamá es bonita. Tu mamá era bonita dice la abuela. ¿Por qué dice eso? Veo a mamá sonriéndome allí en la foto y es muy bonita. Para siempre.

   Su cabello es negro. Como el mío. Sus ojos son bonitos, y tam­bién son negros. Su boca es roja tan roja. Me gusta el vestido, el ves­tido blanco. Le deja los hombros descubiertos. Su piel es blanca, casi tan blanca como el vestido. Y sus manos también son muy blancas. Es tan bonita. La quiero aunque se haya ido para siempre, la quiero tanto.

   Supongo que por eso me he portado mal. Con Mary Jane, quiero decir.

   Mary Jane vino después de almorzar como hace siempre. La abuela se fue a echar la siesta. Acuérdate de que no has de entrar en la habitación de tu mamá dijo. Sí abuela dije yo, y estaba diciéndole la verdad porque no pensaba entrar allí, pero después Mary Jane y yo estábamos jugando con el camión de bomberos y Mary Jane dijo apuesto a que no tienes madre, apuesto a que te lo has inventado todo, eso es lo que dijo.

   Yo me enfadé mucho con ella. Tengo una mamá le dije. Me hizo enfadar porque dijo que me lo había inventado todo. Dijo que men­tía. Me refiero a la cama, y al tocador, y la foto, y hasta al vestido.

   Bueno pues yo te voy a enseñar lista dije.

   Miré en la habitación de la abuela. Seguía durmiendo. Bajé y le dije a Mary Jane que viniera, porque la abuela no se iba a enterar de nada.

    Incluso hizo un ruidito de susto cuan­do se dio con la mesa en el vestíbulo de arriba. Le dije que era tan asustadiza como una gata. Bueno mi casa no es tan oscura como ésta dijo ella. Como si aquí estuviera demasiado oscuro.

   Entramos en la habitación de mamá. Todo estaba tan oscuro que no se podía ver. Por eso descorrí las cortinas. Sólo un poco para que Mary Jane pudiera ver. Ésta es la habitación de mi mamá supongo que no me la he inventado, dije.

   Mary Jane estaba junto a la puerta y entonces tampoco se hizo la lista ni nada. No dijo ni palabra. Estaba mirando la habitación. Cuando la cogí del brazo dio un salto. Bueno sigamos le dije.

    Me senté en la cama. Ésta es la cama de mi mamá mira que blan­da es, dije. Mary Jane no dijo nada. Miedica, dije yo. Y ella dijo no lo soy con una voz como si lo fuera.

   Siéntate, dije, cómo puedes saber que es blanda si no te sientas en ella. Se sentó junto a mí. Toca, mira, qué blanda es, le dije. Huele a que huele muy bien.

   Cerré los ojos pero era raro, no era como siempre. Porque Mary Jane estaba allí. Le dije que no tocara más la colcha. Dijiste que lo hiciera, me dijo ella. Bueno pues no la toques más, dije yo.

  Mira, ése es el tocado, dije, y la hice levantar de la cama. La cogí por el brazo y la llevé hasta allí. Suéltame, dijo ella. Todo estaba muy silencioso y era como siempre. Empecé a sentirme mal. Porque Mary Jane estaba allí. Porque estaba en la habitación de mi mamá y a mi mamá no le habría gustado que Mary Jane estuviese allí.

   Pero tenía que enseñarle las cosas. Le enseñé el espejo. Las dos nos miramos en él. Mary Jane estaba muy blanca. Mary Jane es una miedica, dije. No lo soy, no lo soy, dijo ella y de todas formas nadie vive en una casa tan oscura y silenciosa por dentro. Y además huele, dijo.

   Me enfadé mucho con ella. No, no huele, le dije. Sí que huele, dijo ella, tú dijiste que olía. Eso también hizo que me enfadara, y cada vez estaba más enfadada. Huele igual que el azúcar, dijo. En la habitación de tu mamá huele igual que si hubiera gente enferma.

   No digas que la habitación de mi mamá es como la de la gente enferma, le dije.

    Bueno, no me has enseñado ningún vestido y estás mintiendo, dijo ella. No hay ningún vestido, dijo. Me sentí muy rara y acalora­da por dentro, así que le tiré del pelo. Ya te enseñaré, dije, y nunca vuelvas a decir que soy una mentirosa.

   Me voy a casa y se lo contaré todo a mi mamá, dijo. No lo harás, dije yo, vas a ver el vestido de mi mamá y será mejor que no me lla­mes mentirosa.

    La obligué a que se estuviera muy quieta y cogí la llave del gan­cho. Me arrodillé. Abrí la caja con la llave.

   Puaj, eso huele a basura, dijo Mary Jane.

   Le clavé las uñas y ella se apartó y se enfadó mucho. No me pe­llizques, dijo, y estaba toda colorada. Se lo contaré todo a mi madre, dijo, y de todas formas eso no es un vestido blanco, es feo y está muy sucio.

   No está sucio, le dije. Lo dije tan alto que me extraña que no me oyera la abuela. Saqué el vestido de la caja. Lo sostuve para enseñarle lo blanco que era. El vestido se desplegó con un susurro como el que hace la lluvia y rozó la alfombra.

   Está blanco, dije, todo blanco limpio y sedoso.

   No, dijo ella, muy enfadada y estaba toda colorada, y tiene un agujero. Me enfadé todavía más. Si mi mamá estuviera aquí ya te en - señaría lo que es bueno, le dije. Tú no tienes mamá, dijo ella, y tenía toda la cara fea. La odio.

   Sí tengo mamá. Lo dije muy muy alto. Señalé con el dedo la foto de mi mamá. Bueno, quién puede ver nada en esta ridícula habita­ción oscura, dijo ella. La empujé con fuerza y Mary Jane se dio con la cómoda. Mira, dije entonces y quería decir que mirase la foto. Ésa es mi mamá y es la señora más hermosa del mundo entero.

   Es fea y tiene las manos raras, dijo Mary Jane. No dije yo. ¡Es la señora más hermosa del mundo entero!

   No, no, dijo ella, tiene dientes de conejo.

    Después ya no me acuerdo. Creo que fue como si el vestido se moviera en mis brazos. Mary Jane gritó. No recuerdo qué gritó. Todo se puso muy oscuro y creo que las cortinas estaban corridas. Al menos yo no podía ver nada. No podía oír nada, sólo dientes de co­nejo, manos raras dientes de conejo manos raras, incluso cuando no había nadie diciendo eso.


   Había algo más porque creo que oí que alguien decía ¡no la dejes hablar así! No podía sostener el vestido. Y lo tenía puesto pero no re­cuerdo cómo. Porque era como una persona mayor, fuerte. Pero creo que también seguía siendo una niña pequeña. Por fuera, quiero decir.

   Y creo que entonces fui terriblemente mala.

   Supongo que la abuela me sacó de la habitación. No lo sé. Estaba gritando. Dios nos ayude, ha ocurrido, ha ocurrido, gritaba. Una y otra vez. No sé por qué. Tiró de mí todo el rato hasta llegar aquí, a mi habitación, y me encerró. Ahora no quiere dejarme salir. Bueno, no estoy asustada. ¿Qué me importa si me encierra un millón de mi­llones de años? Ni tan siquiera hace falta que me dé la cena. No ten­go hambre.

   Estoy llena.





















DRESS OF WHITE SILK

 Quiet is here and all in me.

 Granma locked me in my room and won’t let me out. Because it’s happened she says. I guess I was bad. Only it was the dress. Momma’s dress I mean. She is gone away forever.
Granma says your momma is in heaven. I don’t know how. Can she go in heaven if she’s dead?

 Now I hear Granma. She is in momma’s room. She is putting mommas dress down the box. Why does she always? And locks it too. I wish she didn’t. It’s a pretty dress and smells sweet so. And warm. I love to touch it against my cheek. But I can’t never again. I guess that is why Granma is mad at me.

 But I amnt sure. All day it was only like every day. Mary Jane came over to my house. She lives across the street. Every day she comes to my house and play. Today she was.

 I have seven dolls and a fire truck. Today Granma said play with your dolls and it. Don’t you go inside your mommas room now she said. She always says it. She just means not mess up I think. Because she says it all the time. Don’t go in your mommas room. Like that.

 But it’s nice in mommas room. When it rains I go there. Or when Granma is doing her nap I do. I don’t make noise. I just sit on the bed and touch the white cover. Like when I was only small. The room smells like sweet.

 I make believe momma is dressing and I am allowed in. I smell her white silk dress. Her going out for night dress. She called it that I don’t remember when.

 I hear it moving if I listen hard. I make believe to see her sitting at the dressing table. Like touching on perfume or something I mean. And see her dark eyes. I can remember.

 It’s so nice if it rains and I see eyes on the window. The rain sounds like a big giant outside. He says shush shush so everyone will be quiet. I like to make believe that in mommas room.

 What I like almost best is to sit at mommas dressing table. It is like pink and big and smells sweet too. The seat in front has a pillow sewed in it. There are bottles and bottles with bumps and have collared perfume in them. And you can see almost your whole self in the mirror.

 When I sit there I make believe to be momma. I say be quiet mother I am going out and you can not stop me. It is something I say I don’t know why like I hear it in me. And oh stop your sobbing mother they will not catch me I have my magic dress.

 When I pretend I brush my hair long. But I only use my own brush from my room. I didn’t never use mommas brush. I don’t think granma is mad at me for that because I never use mommas brush. I wouldn’t never.

 Sometimes I did open the box up. Because I know where Granma puts the key. I saw her once when she wouldn’t know I saw her. She puts the key on the hook in momma’s closet. Behind the door I mean.

 I could open the box lots of times. That’s because I like to look at mommas dress. I like best to look at it. It is so pretty and feels soft and like silky. I could touch it for a million years.

 I kneel on the rug with roses on it. I hold the dress in my arms and like breathe from it. I touch it against my cheek. I wish I could take it to sleep with me and hold it. I like to. Now I can’t. Because Granma says. And she says I should burn it up but I loved her so. And she cries about the dress.

 I wasn’t never bad with it. I put it back neat like it was never touched. Granma never knew. I laughed that she never knew before. But she knows now I did it I guess. And shell punish me. What did it hurt her? Wasn’t it my mommas dress?

 What I like real best in mommas room is look at the picture of momma. It has a gold thing around it. Frame is what Granma says. It is on the wall on top the bureau.

 Momma is pretty. Your momma was pretty Granma says. Why does she? I see momma there smiling on me and she is pretty. For always.

 Her hair is black. Like mine. Her eyes are even pretty like black. Her mouth is red so red. I like the dress and it’s the white one. It is all down on her shoulders. Her skin is white almost white like the dress. And so are her hands. She is so pretty. I love her even if she is gone away forever. I love her so much.

 I guess I think that’s what made me bad. I mean to Mary Jane.

 Mary Jane came from lunch like she does. Granma went to do her nap. She said don’t forget now no going to your mommas room. I told her no Granma. And I was saying the truth but then Mary Jane and I was playing fire truck. Mary Jane said I bet you haven’t no mother I bet you made up it all she said.

 I got mad at her. I have a momma I know. She made me mad at her to say I made up it all. She said I’m a liar. I mean about the bed and the dressing table and the picture and the dress even and everything.

 I said well I'll show you smarty.

 I looked into grammas room. She was doing her nap still. I went down and said Mary Jane to come on because Granma won’t know.

 She wasn’t so smart after then. She giggled like she does. Even she made a scaredy noise when she hit into the table in the hall upstairs. I said you’re a scaredy cat to her. She said back well my house isn’t so dark like this. Like that was so much.

 We went in mommas room. It was more dark than you could see. I said this is my momma’s room I suppose I made up it all.

 She was by the door and she wasn’t smart then either. She didn’t say any word. She looked around the room. She jumped when I got her arm. Well come on I said.

 I sat on the bed and said this is my mommas bed see how soft it is. She didn’t say nothing. Scaredy cat I said. Am not she said like she does.

 I said to sit down how can you tell if it’s soft if you don’t sit down. She sat down by me. I said feel how soft it is. Smell how sweet it is.

 I closed my eyes but funny it wasn’t like always. Because Mary Jane was there. I told her to stop feeling the cover. You said to she said. Well stop it I said.

 See I said and I pulled her up. That’s the dressing table. I took her and brought her there. She said let go. It was so quiet and like always. I started to feel bad. Because Mary Jane was there. Because it was in my momma’s room and momma wouldn’t like Mary Jane there.

 But I had to show her the things because. I showed her the mirror. We looked at each other in it. She looked white. Mary Jane is a scaredy cat I said. Am not am not she said anyway nobody’s house is so quiet and dark inside. Anyway she said it smells.

 I got mad at her. No it doesn’t smell I said. Does so she said you said it did. I got madder too. It smells like sugar she said. It smells like sick people in your momma’s room.

 Don’t say my momma’s room is like sick people I said to her.

 Well you didn’t show me no dress and you’re lying she said there isn’t no dress. I felt all warm inside so I pulled her hair. I’ll show you I said you’re going to see my mommas dress and you’ll better not call me a liar.

 I made her stand still and I got the key off the hook. I kneeled down. I opened the box with the key.

 Mary Jane said pew that smells like garbage.

 I put my nails in her and she pulled away and got mad. Don’t you pinch me she said and she was all red. I’m telling my mother on you she said. And anyway it’s not a white dress it’s dirty and ugly she said.

 Its not dirty I said. I said it so loud I wonder why Granma didn’t hear. I pulled out the dress from the box. I held it up to show her how it’s white. It fell open like the rain whispering and the bottom touched on the rug.

 It is too white I said all white and clean and silky.

 No she said she was so mad and red it has a hole in it. I got more madder. If my momma was here shed show you I said. You got no momma she said all ugly. I hate her.

 I have. I said it way loud. I pointed my finger to momma’s picture. Well who can see in
this stupid dark room she said. I pushed her hard and she hit against the bureau. See then I said mean look at the picture. That’s my momma and she’s the most beautiful lady in the world.

 She’s ugly she has funny hands Mary Jane said. She hasn’t I said she’s the most beautiful lady in the world!

 Not not she said she has buck teeth.

 I don’t remember then. I think the dress moved in my arms. Mary Jane screamed. I don’t remember what. It got dark and the curtains were closed I think I couldn’t see anyway. I couldn’t hear nothing except buck teeth funny hands buck teeth funny hands even when no one was saying it.

 There was something else because I think I heard someone call don’t let her say that! I couldn’t hold to the dress. And I had it on me I can’t remember. Because I was grown up strong. But I was a little girl still I think I mean outside.

 I think I was terrible bad then.

 Granma took me away from there I guess. I don’t know. She was screaming god help us it’s happened it’s happened. Over and over. I don’t know why. She pulled me all the way here to my room and locked me in. She won’t let me out. Well I’m not so scared. Who cares if she locks me in a million billion years? She doesn't have to even give me supper. I’m not hungry anyway.

 I’m full.

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