11/29/2010

PostHeaderIcon Laura Esquivel, Como agua para chocolate





Todos nacemos con una caja de cerillas en nuestro interior, no lo podemos encender solos, necesitamos oxígeno y la ayuda de una vela. En éste caso, el oxígeno tiene que provenir del aliento de la persona amada; la vela puede ser cualquier tipo de alimento, música, caricia, palabra o sonido que haga disparar el detonador y así encender una de las cerillas. Por un momento nos sentiremos deslumbrados por una intensa emoción. Se producirá en nuestro interior un agradable calor que irá desapareciendo poco a poco conforme pase el tiempo, hasta que venga una nueva explosión a reavivarlo. Cada persona tiene que descubrir cuáles son sus detonadores para poder vivir, pues la combustión que se produce al encenderse uno de ellos es lo que nutre de energía el alma. En otras palabras, ésta combustión es su alimento. Si uno no descubre a tiempo cuáles son sus propios detonadores, la caja de cerillas se humedece y ya nunca podremos encender un solo fósforo.

Si eso llega a pasar el alma huye de nuestro cuerpo, camina errante por las tinieblas más profundas tratando vanamente de encontrar alimento por sí misma, ignorante de que sólo el cuerpo que ha dejado inerme, lleno de frío, es el único que podría dárselo.

Por eso hay que permanecer alejados de personas que tengan un aliento gélido. Su sola presencia podría apagar el fuego más intenso, con los resultados que ya conocemos. Mientras más distancia tomemos de estas personas, será más fácil protegernos de su soplo.

Si por una emoción muy fuerte, se llegan a encender todos de un solo golpe producen un resplandor tan fuerte que ilumina más allá de lo que podemos ver normalmente y entonces ante nuestros ojos aparece un túnel esplendoroso que nos muestra el camino que olvidamos al momento de nacer y que nos llama a reencontrar nuestro perdido origen divino. El alma desea reintegrarse al lugar de donde proviene, dejando al cuerpo inerte.
11/26/2010

PostHeaderIcon Gladiator, Ridley Scott

Gladiator
2002
Director: Ridley Scott
Guión: David Franzoni (Argumento), 
John Logan 
y William Nicholson





A mi señal desatad el infierno, ira y fuego


Me llamo Máximo Décimo Meridio,
comandante de los ejércitos del norte,
general de las legiones Mérix, leal servidor del verdadero emperador Marco Aurelio;
padre de un hijo asesinado,
marido de una mujer asesinada
y alcanzaré mi venganza en esta vida o en la otra.


Tus defectos como hijo son mi fracaso como padre.


Cinco mil de mis hombres están en el frío barro, tres mil aún sangran por sus heridas, dos mil jamás abandonarán ya este lugar... ¡No quiero creer que lucharon y murieron por nada!


A veces hago lo que deseo hacer. El resto del tiempo hago lo que debo.


─ Máximo, te aclaman a ti. El General que se convirtió en esclavo, el esclavo que pasó a ser gladiador, el gladiador que desafió a un Imperio. Una historia asombrosa. Ahora el pueblo quiere saber cómo acaba la historia. Sólo se conformará con una muerte memorable, y que puede ser más glorioso que retar al mismísimo Emperador en el gran Coliseo.
─ ¿Lucharías conmigo?
─ Por qué no. ¿Crees que te tengo miedo?
─ Creo que has tenido miedo toda tu vida.
─ Y no como Máximo el invencible, que no conoce el temor.
─ Había un hombre que decía: la muerte nos sonríe a todos así que devolvámosle la sonrisa.
─ Y dime, ¿tu amigo le sonrió a su propia muerte?
─ Tu debes saberlo. Era tu padre.


Hoy he visto cómo un esclavo se volvía más poderoso que el emperador de Roma.



Me dijeron que tu hijo chilló como una niña cuando le clavaron en la cruz... y que tu mujer gimió como una puta cuando la violaron, una vez y otra y otra...




Sombras y ceniza.


Arrasaría el mundo entero porque tú me amases.


11/20/2010

PostHeaderIcon Victor Hugo, Los miserables

Marius: - Perdóname; estoy aquí. Tengo el corazón lleno; no podía vivir como estaba, y he venido. ¿Habéis leído lo que he puesto en ese banco? ¿Me conocéis? No tengáis miedo de mí. ¿Os acordáis de aquel día, hace ya mucho tiempo, en que me mirasteis? Fue en Luxemburgo, cerca del gladiador. ¿Y del día que pasasteis cerca de mi? El 16 de Junio y el 2 de Julio. Va a hacer un año. Desde hace mucho tiempo no os he visto. He preguntado a la alquiladora de las sillas y me ha dicho que ya no os veía. Vivíais en la calle del Oeste en un tercer piso de una casa nueva; ya veis que lo sé. Yo os seguía. ¿Qué debía hacer? Después habéis desaparecido. Creí veros pasar una vez cuando estaba yo leyendo los periódicos bajo los arcos del Odeón, y corrí pero no, era una joven que tenía un sombrero como el vuestro. Por la noche vengo aquí. No temáis, nadie me ve; vengo a mirar vuestra ventana de cerca. Ando muy suavemente para que no lo oigáis, porque podríais tener miedo. La otra noche estaba detrás de vos, os volvisteis y huí. Una vez os he oído cantar; fui feliz. ¿Os hace daño que os oiga cantar a través de las persianas? Esto no os hace mal, ¿No es verdad? Ya veis, sois mi ángel; dejadme venir; creo que me voy a morir. ¡Si supieses! ¡Os adoro! Perdonadme; os hablo y no sé lo que os digo; os incomodo tal vez. ¿Os incomodo?
Cosette: - ¡Oh, madre mía!
Marius: - ¿Me amáis, pues?
Cosette: - ¡Cállate! ¡Ya lo sabes!
[...]
Cosette: - ¿Cómo os llamais?
Marius: - Yo me llamo Mario. ¿Y vos?
Cosette: - Yo me llamo Cosette.

PostHeaderIcon Friedrich Nietzsche, Sobre verdad y mentira en sentido extramoral

En algún apartado rincón del universo centelleante, desparramado en innumerables sistemas solares, hubo una vez un astro en el que animales inteligentes inventaron el conocimiento. Fue el minuto más altanero y falaz de la “Historia Universal”: pero, a fin de cuentas, sólo un minuto. Tras breves respiraciones de la naturaleza, el astro se heló y los animales inteligentes hubieron de perecer. Alguien podría inventar una fábula semejante pero, con todo, no habría ilustrado suficientemente cuán lastimoso, cuán sombrío y caduco, cuán estéril y arbitrario es el estado en el que se presenta el intelecto humano dentro de la naturaleza.


PostHeaderIcon Arturo Pérez-Reverte, Patente de Corso



"[...]En aquel patio de recreo vi a la niña. Debía de tener cinco o seis años, llevaba el pelo muy corto y estaba sentada en un peldaño de la escalera con un libro ilustrado abierto sobre la falda. Leía con una concentración extraordinaria, ajena al griterío del patio, pasando las páginas enrocada en aquel rincón del mundo, en el refugio que el libro le proporcionaba. No leía con expresión plácida, sino obstinada; baja la cabeza, como si el esfuerzo de mantener a raya el bullicio circundante no fuera fácil. Se diría que aquella singular trinchera no se la regalaba nadie, sino que la conquistaba palmo a palmo, a golpe de voluntad. Enternecedoramente pequeña, sola y orgullosa, con su jersey de pico verde, su falda de cuadros escoceses y sus calcetines arrugados. Deliberadamente ajena a todo. Ella y su libro.

Fue entonces cuando levantó la vista y me vio al otro lado de la verja. Sonreí como un Hermano de la Costa le sonríe a otro, cómplice; pero la niña me miró suspicaz, sin devolver la sonrisa, y comprendí cómo ella realmente me veía: adulto, extraño, intruso, inoportuno. Aquella francotiradora diminuta, deduje, no necesitaba mi presencia, ni mi sonrisa de aliento; estaba lejos de mí y de todos nosotros, en el mundo creado por las páginas de aquel libro y por sus particulares ensueños. Construía un espacio propio, íntimo, en el que mi sonrisa y yo estábamos de más. Así lo demostró bajando de nuevo la vista, ignorándome con el resto del universo hostil que ese libro mantenía a raya página tras página. Y mientras me apartaba con sigiloso respeto de la verja, pensé: Herodes se equivocó. Quizá ella se salve un día. Tal vez esa niña solitaria y tenaz nos haga mejores de lo que somos."


Arturo Pérez Reverte
La niña del pelo corto
Patente de Corso
3 de abril de 2005
11/19/2010

PostHeaderIcon Hellboy II: The Golden Army, Gillermo del Toro

 Hellboy II: The Golden Army 
2008
Gillermo del Toro
Cómic: Mike Mignola





Se cuenta que en los albores del tiempo, el hombre, la bestia y todos los seres mágicos, vivían juntos bajo Aiglin, el Padre Árbol.

Pero el hombre había sido creado con un vacío en su corazón. Un vacío que ninguna posesión, poder ni conocimiento podía llenar. Y su codicia infinita hacía soñar al hombre con extender su dominio sobre toda la Tierra.

Muchos elfos, ogros y goblins derramaron su sangre en la guerra con el hombre. Y el rey Balor, el rey manco del país de los elfos, presenció la matanza con terror y desesperación.

Pero un día, el maestro de los goblins herreros se ofreció a construir para el rey un ejército mecánico dorado. Setenta veces setenta soldados que nunca sentirían hambre y serían imparables.

El príncipe Nuada le rogó a su padre que accediera.

- Constrúyeme ese ejército, dijo el rey.

De este modo se forjó una corona mágica que iba a permitir a todo ser de sangre real dirigir al ejército, si nadie le cuestionaba el mando.

- Yo soy el rey Balor, comandante del ejército dorado. ¿Hay alguien que dispute mi derecho?

Y en su salón del trono, nadie puso en duda su palabra.

Así el mundo cambió, y cuando los humanos volvieron a marchar, notaron que la tierra temblaba bajo sus pies y vieron cómo unas formas monstruosas oscurecían el cielo.

El ejército dorado no tenía compasión, no sentía lealtad ni dolor. Y el corazón del rey Balor notó el peso del remordimiento. Por eso acordó una tregua y dividió la corona en tres fragmentos: Uno para los humanos y dos para sí mismo. A cambio, el hombre se quedaría en las ciudades, y los seres mágicos ocuparían los bosques. Esa tregua debía ser respetada por sus hijos y los hijos de sus hijos hasta el fin de los tiempos. Pero el príncipe Nuada no creía en las promesas del hombre, y cuentan que se exilió y juró regresar el día en que su pueblo más le necesitara.

Así el ejército dorado quedó inactivo, encerrado en el interior de la Tierra, a la espera. Y ahí sigue en la actualidad, aguardando el día en que la corona sea unida de nuevo. Silencioso, inmóvil e indestructible.










11/15/2010

PostHeaderIcon People's Choice Awards 2011







Mi votaciones (no necerita registro => VOTE AS A GUEST

Favorite Movie: Inception.

Favorite Movie Actor: Leonardo DiCaprio.

Favorite Movie Actress: Angelina Jolie.

Favorite Action Movie: Robin Hood.

Favorite Family Movie: How to Train Your Dragon.

Favorite Sci-Fi/Fantasy Show: Supernatural.

Favorite TV Obsession: Dexter.

11/14/2010

PostHeaderIcon Javier Cercas, Soldados de Salamina


“Desde allí, refugiado en un agujero, oía los ladridos de los perros y los disparos y las voces de los milicianos, que lo buscaban sabiendo que no podían perder mucho tiempo buscándolo, porque los franquistas les pisaban los talones. En algún momento mi padre oyó un ruido de ramas a su espalda, se dio la vuelta y vio a un miliciano que le miraba. Entonces se oyó un grito: ¿Está por ahí?” Mi padre contaba que el miliciano se quedó mirándole unos segundos y que luego, sin dejar de mirarle, gritó: “¡Por aquí no hay nadie!”, dio media vuelta y se fue”.


“no porque uno escribe acerca de lo que quiere, sino de lo que puede”


“-(...) ¿Para qué quería encontrar al soldado que salvó a Sánchez Mazas?
Sin dudarlo contesté:
- Para preguntarle qué pensó aquella mañana, en el bosque, después del fusilamiento, cuando le reconoció y le miró a los ojos. Para preguntarle qué vio en sus ojos. Por qué le salvó, por qué no le delató, por qué no le mató.
- ¿Por qué iba a matarlo?
- Porque en la guerra la gente se mata -dije-. Porque por culpa de Sánchez Mazas y por la de cuatro o cinco tipos como él había pasado lo que había pasado y ahora ese soldado emprendía un exilio sin regreso. Porque si alguien mereció que lo fusilaran ése fue Sánchez Mazas”.


“-¿Y qué es un héroe?”
...
-No lo sé- dijo. Alguien que se cree un héroe y acierta. O alguien que tiene el coraje y el instinto de la virtud, y por eso no se equivoca nunca, o por lo menos no se equivoca en el único momento en que importa no equivocarse, y por lo tanto no puede no ser un héroe. O quien entiende como Allende, que el héroe no es el que mata, sino el que no mata o se deja matar. No lo sé...”


“Así que lo que andaba buscando era un héroe. Y ese héroe soy yo, ¿no? ¡Hay que joderse! ¿Pero no habíamos quedado en que era usted pacifista? ¿Pues sabe una cosa? En la paz no hay héroes, salvo quizás aquel indio bajito que siempre andaba por ahí medio en pelotas... Y ni siquiera él era un héroe, o sólo lo fue cuando lo mataron. Los héroes son sólo héroes cuando se mueren o cuando los matan. Y los héroes de verdad nacen en la guerra y mueren en la guerra. No hay héroes vivos, joven. Todos están muertos. Muertos, muertos, muertos.”


“Eran tan jóvenes... Murieron todos. Todos muertos. Muertos. Muertos. Todos. Ninguno probó las cosas buenas de la vida: ninguno tuvo una mujer para él solo, ninguno conoció la maravilla de tener un hijo y de que su hijo, con tres o cuatro años, se metiera en su cama, entre su mujer y él, un domingo por la mañana, en una habitación con mucho sol ...”
11/10/2010

PostHeaderIcon Días de Futbol, David Serrano

Días de Futbol
2003
Director y guionista: David Serrano






11/08/2010

PostHeaderIcon Trainspotting, Danny Boyle

Trainspotting
1996
Dirigida por Danny Boyle
guionizada por John Hodge
Novela original de : Irvine Welsh





Elige la vida. Elige un empleo. Elige una carrera. Elige una familia. Elige un televisor grande que te cagas. Elige lavadoras, coches, equipos de compact disc y abrelatas eléctricos. Elige buena salud, colesterol bajo y seguro dental. Elige hipoteca a interés fijo. Elige un piso piloto. Elige a tus amigos. Elige ropa deportiva y maletas a juego. Elige pagar a plazos un traje de marca en una amplia gama de putos tejidos. Elige bricolaje y preguntarte quién coño eres los domingos por la mañana. Elige sentarte en el sofá a ver teleconcursos que embotan la mente y aplastan el espíritu mientras llenas tu boca de puta comida basura. Elige pudrirte de viejo cagándote y meándote encima en un asilo miserable, siendo una carga para los niñatos egoístas y hechos polvo que has engendrado para reemplazarte. Elige tu futuro. Elige la vida… ¿pero por qué iba yo a querer hacer algo así? Yo elegí no elegir la vida: elegí otra cosa. ¿Y las razones? No hay razones. 

 

El mundo está cambiando, la música está cambiando, las drogas están cambiando... Tiene razón; incluso los hombres y las mujeres. Dentro de mil años no habrá ni tíos ni tías, sólo gilipollas. 



-En realidad tú no le entras a las chicas normalmente, ¿me equivoco?. La verdad es que eres uno de esos chicos silenciosos y delicados. Pero si estoy dispuesta a arriesgarme quizá podría llegar a conocerte mejor. Ingenioso, aventurero, apasionado, cariñoso, leal...
(levantando un brazo para pedir un taxi) 
-¡Taxi!... Un poquito chiflado, un poquito malo... pero... ¿acaso no es eso lo que a las chicas nos vuelve locas?. 
(Diane vá a subirse al taxi) 
Renton (con cara de pasmao): -¡Eh!. 
Diane: -Bueno, ¿qué pasa, chaval?. ¿Te ha dado un pasmo?
Renton: -Me he dejado... (señalando a la discoteca) 
Taxista: -¿Vas a montar o qué, colega?
(Renton sale disparado a montarse en el taxi, y Renton y Diane se besan con locura en su interior)

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