10/31/2010

PostHeaderIcon Breakfast at Tiffany's, Blake Edwards

Desayuno con diamantes
Breakfast at Tiffany's
1961    
Dirigida por Blake Edwards
guionizada por George Axelrod
Novela original de : Truman Capote


¿Sabes lo que te pasa?

¡Tienes miedo!

Miedo de enfrentarte contigo misma y decir: Esta bien, la vida es una realidad, las personas se pertenecen las unas a las otras porque es la única forma de conseguir la verdadera felicidad.

Tu te consideras un espíritu libre, un ser salvaje... y te asusta la idea de que alguien pueda meterte en una jaula, bueno nena, ya estas en una jaula, tú misma la has construido y en ella seguirás vayas a donde vayas, porque no importa donde huyas siempre acabaras tropezando contigo misma.

fιℓмαffιиιту

Paul: I love you.
Holly: So what.
Paul: So what? So plenty! I love you, you belong to me!
Holly: No. People don't belong to people.
Paul: Of course they do!
Holly: I'll never let anybody put me in a cage.
Paul: I don't want to put you in a cage, I want to love you!

You know what's wrong with you, Miss Whoever-you-are? You're chicken, you've got no guts. You're afraid to stick out your chin and say, "Okay, life's a fact, people do fall in love, people do belong to each other, because that's the only chance anybody's got for real happiness." You call yourself a free spirit, a "wild thing," and you're terrified somebody's gonna stick you in a cage. Well baby, you're already in that cage. You built it yourself. And it's not bounded in the west by Tulip, Texas, or in the east by Somali-land. It's wherever you go. Because no matter where you run, you just end up running into yourself.

(Breakfast at Tiffany's - Truman Capote)


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FR:
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Paul: Holly, je suis amoureux de vous.
Holly: Et alors?
Paul: Et alors? Ça change tout! Je vous aime. Vous m'appartenez.
Holly: Non. Personne n'appartient à personne.
Paul: Bien sûr que si.
Holly: Personne ne me mettra en cage.
Paul: Je veux vous aimer.
Holly: C'est la même chose.

Vous savez ce que vous êtes, Mlle Je-ne-sais-pas-qui? Une poule mouillée. Vous n'avez pas de cran. Vous avez peur de dire, "D'accord, c'est la vie." Les gens tombent amoureux. Les gens appartiennent l'un à l'autre parce que c'est la seule chance de trouver le bonheur. Vous vous dites libre, sauvage. Vous êtes terrifiée à l'idée qu'on vous mette en cage. Eh bien, mon cœur, vous y êtes déjà. Vous vous y êtes mise toute seule. Et elle n'est pas limitée à Tulip, au Texas ou à la Somalie. Elle est partout où vous allez. Qu'importe où vous courez, vous finissez par vous heurter à vous-même.

(Petit Déjeuner chez Tiffany - Truman Capote)


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ESP:
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Paul: Holly, estoy enamorado de ti.
Holly: Y qué.
Paul: ¿Cómo que y qué? ¿Qué preguntas haces? Te quiero, y me perteneces.
Holly: No. Las personas no pertenecen a nadie.
Paul: Claro que sí.
Holly: No dejaré que nadie me ponga en una jaula.
Paul: No quiero ponerte en una jaula, quiero quererte.
Holly: Es lo mismo.

¿Sabes lo que te pasa? no tienes valor, tienes miedo, miedo de enfrentarte contigo misma y decir está bien, la vida es una realidad, las personas se pertenecen las unas a las otras porque es la única forma de conseguir la verdadera felicidad. Tu te consideras un espíritu libre, un ser salvaje y te asusta la idea de que alguien pueda meterte en una jaula. Bueno nena, ya estás en una jaula, tu misma la has construido y en ella seguirás vayas a donde vayas, porque no importa donde huyas, siempre acabarás tropezando conitgo misma.

(Desayuno con diamantes - Truman Capote)
10/24/2010

PostHeaderIcon Cowboy Bebop, Shinichirô Watanabe

Kaubôi bibappu
カウボーイビバップ
Cowboy Bebop
Dirección: Shinichiro Watanabe
Emisión del anime 1998 - 1999
Capítulos: 26

Manga: Creado por 
Cain Kuga y Yutaka Nanten 
(1998 - 2000
5 tomos)

Queria escapar del mundo de los sueños, estaba buscando una salida, una puerta para escapar, pero ahora he comprendido que esa puerta no existe.



Lo sabías muy bien, pero no te atreviste a abrir los ojos a la realidad.


De todos los días de mi vida, los únicos reales son los que pasé a tu lado.  




10/19/2010

PostHeaderIcon No RCP


- Yo no quería que me salvasen.

- Eso es lo interesante.... su tiroides iba mal pero no como para deprimirse.

- ¿Va a decirme que aunque no pueda andar aun puedo oír cantar a los pájaros, disfrutar de los amaneceres, ver como sale el arcoíris?

- Esas cosas molan... - Suspira - La vida es un asco, y la suya es peor que otras, pero las hay peores, lo cual también es deprimente. Hágame un favor, déjeme descubrir qué le ocurre... luego... si sigue queriendo matarse le ayudaré. ¿Qué le parece?

- Bien.... claro... Seguiré por aquí para satisfacer su obsesión. - Pausa - Se acabó. No tengo fuelle. La sesión de ayer con esos chicos era una prueba para ver si aun podía tocar.... No puedo.

- ¿Es todo lo que es? ¿Un músico?

- Tengo un Don, igual que usted.

- ¿A si? al parece me conoce mejor que yo a usted.

- Conozco esa cojera. Y esa personalidad obsesiva guarda un gran secreto. Nadie arriesga la libertad y la carrera, por salvar a alguien que quiere morir... si no se tiene algo, lo que sea. Un Don. La razón por la que la gente normal se casa, tiene hijos, aficiones, lo que sea es que no posee esa cosa que... que te clava las espuelas. Yo tengo la música y usted esto. La cosa en la que piensa continuamente, el don que lo hace excepcional. Sí... nos hace grandes, los mejores, lo que nos falta es todo lo demás. Y cuando se acaba... Se acaba.

- Ya.

House M.D. - Temporada 01, capítulo 09 - No RCP (Min 27 más o menos)
10/18/2010

PostHeaderIcon Lost in Translation, Sofia Coppola

Lost in Translation
2003
Sofia Coppola



Estoy perdida
¿Eso tiene arreglo?




PostHeaderIcon Gattaca, Andrew Niccol

 Gattaca
1997
Andrew Niccol




Para ser alguien que nunca estuvo hecho a la medida de este mundo, debo confesar que me está resultando difícil abandonarlo. Claro que dicen que cada átomo de nuestro cuerpo formó parte una vez de una estrella. Quizá no me esté marchando, quizá esté volviendo a casa.



Tiene gracia. Trabajas duro, haces todo lo que puedes para escapar de este lugar, y cuando te llega la oportunidad de irte encuentras una razón para quedarte.




No hay gen para el espíritu humano.
10/16/2010

PostHeaderIcon Fight Club, David Fincher

Fight Club
El club de la lucha
1999
Chuck Palahniuk (novela)
Jim Uhls (screenplay)


Únicamente cuando se pierde todo somos libres para actuar.


Lo que posees acabará poseyéndote.






Cuando la gente cree que te estás muriendo es cuando en verdad te escuchan,
en lugar de estar esperando su turno para hablar.





Nuestra vida es nuestra gran depresión.
 


No sois vuestra cuenta corriente.
No sois el coche que tenéis,
ni el contenido de vuestra cartera.
No sois vuestros pantalones.
Sois la mierda cantante y danzante del mundo.



Pasamos nuestras vidas en trabajos que odiamos para comprar cosas que no necesitamos.


Felicidades, estás más cerca de tocar fondo.


Soy la sonrisa burlona y vengativa de Jack.
Soy la venganza autosatisfecha de Jack.



Al perder la esperanza hallé la libertad.


La autoperfección es simple masturbación.


Esta es tu vida y se acaba a cada minuto.



10/15/2010

PostHeaderIcon Amy Lee

  

Nubes de lluvia en carrera por el horizonte,
 proyectadas en el patio de juegos,
ensombreciendo la inocencia y la alegría.

Pero el hielo sólo quemo su alma.
"¿Nadie te dijo que ella no estaba respirando?"
Nadie escucho su lamento,
mientras las gotas de lluvia
eternamente caían por su rostro...
lavando los despojos le la niñez asesinada.

Así situadas, ella y su soledad,
entre el cielo y su silencio...
"Hola... soy tu mente brindándote alguien con quien conversar".
Y nunca la dejo sola otra vez.

Lagrimas de alegría, carcajadas de tristeza.
Emociones efímeras.
Una máscara diferente para cada día de la semana.
Sonrisa en los labios,
melancolía en el alma.
Hasta que un día,
la vida la despertó de su sueño
y la condeno a vagar sin rumbo
entre la luz y la oscuridad.
Sin respuestas, sin sentido.

Así situadas, ella y su soledad
entre la muerte y la esperanza...
"Hola... soy la mentira
viviendo por ti,
así que ya puedes esconderte...
¿Por qué lloras?"

Un día se dio cuenta,
no estaba durmiendo...
"Hola... aun sigo aquí...
y no me puedes dejar en el pasado
porque soy parte de tu alma".

No trates de sanarla,
no está enferma.
No trates de alegrarla,
sólo esta triste.
No trates de salvarla...


10/14/2010

PostHeaderIcon Anne Rice, El lardón de cuerpos





Primera hora del alba, cuando está por salir el sol. La hora en que, en el pasado, a menudo me encontraba meditando, cansado, medio enamorado del cambiante cielo. Me bañé lentamente, con esmero, en el cuartito de baño lleno de luz tenue y vapor. Tenía la mente despejada y sentía regocijo, como si el hecho de que la enfermedad me hubiera dado tregua fuese una forma de felicidad. Me afeité con cuidado hasta que la piel quedó totalmente suave y después, registrando en el pequeño botiquín tras el espejo, encontré lo que buscaba: las funditas de goma que la pondrían a salvo de mí, de la posibilidad de que le plantara un bebé en sus entrañas, para que este cuerpo no le pasara ninguna otra simiente sombría y pudiera perjudicarla de formas que yo no podía prever.
Extraños objetos esos, guantes para el miembro. Me habría gustado tirarlos, pero estaba decidido a no cometer los errores de antes. Cerré la puertita-espejo tratando de no hacer ruido. Sólo entonces vi un telegrama pegado con cinta en la parte superior, un rectángulo de papel amarillento con letras algo confusas:
GRETCHEN, REGRESA,
TE NECESITAMOS. NO HAREMOS PREGUNTAS. TE ESPERAMOS.
La fecha era muy reciente, de apenas unos días antes. Y el lugar de origen, Caracas, Venezuela. Me acerqué a la cama con sumo cuidado para no hacer ruido, y coloqué los pequeños dispositivos de seguridad sobre la mesita, listos. Volví a acostarme a su lado y comencé a besar su boca dormida. Lentamente besé sus mejillas, sus ojos. Quise sentir sus pestañas con mis labios.
Quise sentir la carne de su cuello. No para matar: para besar; no por posesión sino para esa breve unión física que no robaría nada a ninguno de los dos; por el contrario, nos aunaría en un placer muy agudo, semejante al dolor.
Poco a poco fue despertando bajo mis caricias.
—Confía en mí —murmuré—. No te haré daño.
—Pero es que quiero que me hagas daño —me dijo al oído. Con mucha suavidad le quité el grueso camisón.
Quedó acostada boca arriba, mirándome, sus pechos hermosos como toda ella, las aureolas de los pezones muy pequeñas y rosadas, y los pezones mismos, duros. Su vientre era suave, sus caderas anchas. Una encantadora sombra de pelo marrón entre las piernas, reluciendo a la luz que se filtraba por las ventanas. Me incliné y besé ese pelo. Besé sus muslos, separé sus piernas con la mano, hasta que se abrió a mí la carne tibia del interior, y sentí mi miembro rígido, preparado. Contemplé su lugar secreto, cubierto, púdico, y un rosa oscuro en su tierno velo de plumón. Una excitación aguda me recorrió, endureciendo más mi miembro. Podía haberla forzado, tan urgente era la sensación que me inundaba. Pero no, esta vez no. Subí, me puse a su lado, le di vuelta la cara y acepté sus besos, lentos, torpes, inexpertos. Sentí su pierna apretada contra la mía, sus manos sobre mí, buscando la tibieza de mis axilas, el húmedo pelo inferior de ese cuerpo de hombre, oscuro, grueso. Era mi cuerpo, y estaba listo para ella, a la espera. Fue mi pecho lo que tocó, aparentemente complacida con su dureza. Mis brazos, los que besó como si valorara su fuerza. La pasión que había en mí disminuyó levemente, pero al instante volvió a crecer, luego se apagó de nuevo, y una vez más aumentó. No vino a mi mente ninguna idea de beber sangre; nada que tuviera que ver con la pujante vida de ella que en otra época yo podía haber consumido. Por el contrario, el momento estuvo perfumado con el suave calor de su cuerpo viviente. Y me pareció una bajeza que algo pudiera dañarla, que algo pudiera arruinar su misterio elemental, el misterio de su confianza, de su anhelo, de su miedo profundo y también elemental. Deslicé mi mano hasta la puertita; qué pena que esa unión fuera a ser tan parcial, tan breve. Después, cuando mis dedos tantearon el virginal pasaje, el fuego dominó su cuerpo. Sus senos se hincharon contra mí, y la sentí abrirse, pétalo a pétalo, al tiempo que su boca, dura, se pegaba contra la mía. Pero, ¿y los peligros? ¿No la inquietaban? Parecía despreocupada en su pasión, totalmente bajo mi dominio. Hice un esfuerzo para detenerme, abrir el sobrecito y envolver mi órgano con la pequeña funda, mientras sus ojos pasivos seguían clavados en mí, como si ya no tuviera voluntad propia. Era esa entrega la que necesitaba, la que su propio ser se exigía. Una vez más me puse a besarla. Estaba húmeda, lista para mí y no podía contenerme más, y cuando me subí sobre su cuerpo, noté el estrecho pasaje ceñido, caliente y enloquecedor, bañado en sus propios jugos. Vi que la sangre subía a sus mejillas y el ritmo se aceleraba; incliné mis labios para lamer sus pezones, para reclamar nuevamente su boca.
Cuando dejó escapar el gemido final, fue como un gemido de dolor. Y ahí estaba otra vez el misterio: que algo pudiera ser tan perfecto, consumado, y haber durado tan poco, un instante invalorable. ¿Había sido unión? ¿Nos fusionamos uno con el otro en el clamoroso silencio? No creo que haya sido unión. Por el contrario, me pareció la mas violenta de las separaciones: dos seres opuestos que se arrojaban en brazos uno del otro, en celo, torpemente, desconociendo los sentimientos insondables del otro, una vivencia de dulzura terrible como su brevedad, de una soledad hiriente como su innegable fuego.
Nunca ella me había parecido tan frágil como me pareció en ese momento, con los ojos cerrados, la cabeza vuelta contra la almohada, sus pechos ya aquietados. Me pareció una imagen para provocar violencia, para producir la más desenfrenada crueldad en el corazón masculino. ¿Eso a qué se debía? ¡No quería que ningún otro mortal la tocara! No quería que su propia culpa la tocara. No quería que el remordimiento la afectara, que la rozara ninguno de los otros males de la mente humana. Sólo entonces volví a pensar en el Don Misterioso, y no en Claudia sino en el dulce esplendor palpitante que fue hacer a Gabrielle. Armada de fortaleza y certidumbre, ella había iniciado su deambular sin sentir jamás tormento moral alguno cuando comenzaron a rodearla las infinitas complejidades del gran mundo. Pero, ¿quién podía saber lo que era capaz de brindar la Sangre Misteriosa a cualquier alma humana? Y esa mujer, una persona virtuosa, que creía en dioses antiguos e implacables, bebía la sangre de mártires y el embriagador sufrimiento de mil santos. Ella por cierto nunca iba a pedir ni aceptar el Don Misterioso, como tampoco lo haría David. Pero, ¿qué importaban esas cuestiones mientas ella no supiera con certeza que lo que yo decía era verdad? ¿Y si nunca podía demostrarle mi sinceridad? ¿Y si nunca volvía a tener la Sangre Misteriosa dentro de mí para dársela a nadie, y quedaba eternamente encerrado dentro de esa carne mortal? Permanecí callado, mirando cómo la habitación se iba llenando de claridad. Vi llegar la luz al cuerpo del Cristo crucificado que había sobre la biblioteca; la vi caer sobre la cabeza inclinada de la Virgen. Acurrucados uno contra el otro, volvimos a dormirnos.

Anne Rice, 
Libro 4 de Las Crónicas Vampiricas,  
El ladrón de cuerpos (1992)
Capítulo 15.

10/13/2010

PostHeaderIcon The Mist, Frank Darabont

The Mist
La Niebla
2007
Basada en la obra de Stephen King
Escrita y dirigida por: Frank Darabont
Si quisiera tener una amiga como tú me sentaría en la taza del váter y cagaría una

PostHeaderIcon Jorge Luis Borges - Despues de un tiempo



Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia entre sostener una mano y encadenar un alma.

Uno aprende que el amor no significa sexo, y una compañía no significa seguridad.

Y uno empieza a aprender.

Que los besos no son contratos y los regalos no son promesas y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos.

Y uno aprende a construir todos sus caminos en el hoy, porque el terreno de mañana es demasiado inseguro para planes y los futuros tienen una forma de caerse en la mitad.

Y después de un tiempo uno aprende que si es demasiado, hasta el calorcito del sol quema.

Uno planta su propio jardín y decora su propia alma, en lugar de esperar a que alguien le traiga flores.

Y uno aprende que realmente puede aguantar, que uno realmente es fuerte, que uno realmente vale, y uno aprende y aprende.

Con el tiempo aprendes que estar con alguien porque te ofrece un buen futuro, significa que tarde o temprano querrás volver a tu pasado.

Con el tiempo comprendes que sólo quien es capaz de amarte con tus defectos, sin pretender cambiarte, puede brindarte toda la felicidad que deseas.

Con el tiempo te das cuenta que si estas al lado de esa persona sólo por acompañar tu soledad, irremediablemente acabaras no deseando volver a verla.

Con el tiempo entiendes que los verdaderos amigos son contados, y que el que no lucha por ellos tarde o temprano se verá rodeado sólo de amistades falsas.

Con el tiempo también aprendes que las palabras dichas en un momento de ira pueden seguir lastimando a quien heriste, durante toda la vida.

Con el tiempo aprendes que disculpar cualquiera lo hace, pero perdonar es sólo de almas grandes.

Con el tiempo te das cuenta que aunque seas feliz con tus amigos, algún día lloraras por aquellos que dejaste ir.

Con el tiempo te das cuenta de que cada experiencia vivida con cada persona es irrepetible.

Con el tiempo te das cuenta de que el que humilla o desprecia a un ser humano, tarde o temprano sufrirá las mismas humillaciones o desprecios multiplicados y al cuadrado.

Con el tiempo comprendes que apresurar las cosas o forzarlas a que pasen ocasionará que al final no sean como esperabas.

Con el tiempo te das cuenta que en realidad lo mejor no era el futuro, sino el momento que estabas viviendo justo en ese instante.

Con el tiempo verás que aunque seas feliz con los que están a tu lado, extrañaras terriblemente a los que ayer estaban contigo y ahora se han marchado. Con el tiempo aprenderás que intentar perdonar o pedir perdón, decir que amas, decir que extrañas, decir que necesitas, decir que quieres ser amigo, ante una tumba, ya no tiene ningún sentido. Pero desgraciadamente, sólo con el tiempo.



El tiempo...
10/12/2010

PostHeaderIcon Paris, je t'aime; Faubourg Saint-Denis; Tom Tykwer

2006
Paris, je t'aime
Faubourg Saint-Denis de Tom Tykwer


- ¿Diga?

-Thomas escucha...

-¡Francine!

-Escucha. Hay veces en que la vida pide un cambio, una transición. Como las estaciones… Nuestra primavera fue maravillosa, pero ahora ya ha terminado el verano. Hemos dejado pasar nuestro otoño. Y ahora, de repente, hace tanto frío… Tanto frío que todo se está congelando a nuestro alrededor. Nuestro amor se ha dormido y la nieve lo ha tomado por sorpresa. Pero si te duermes en la nieve no oirás la llamada de la muerte… Cuidate.





Francine, me acuerdo de todo con exactitud.
Era un 15 de mayo, la primavera se retrasaba, el cielo amenazaba lluvia y tu gritabas.


"- Déjame salir, por favor. Bruno. Bruno, cabrón. Bruno, me estoy muriendo. Por favor... Bruno, por favor. Ya no puedo más. ¿No me oye nadie?
- Hola. Te oigo. ¿Quién es Bruno?
- Estoy ensayando, ¿no lo ves?
- No, lo siento.
- No, perdona.
- ¿Eres actriz?
- Lo intento. Hoy tengo una prueba.
- ¿En el conservatorio?
- Sí.
- ¿Qué escena era?
- Es de una peli mala que he hecho, la única, de momento. Soy una prostituta a la que su chulo pega y viola, y la encierra en un sótano todo el día y se vuelve loca. Pero al final se casan... ¡¡¡Mierda!!!. ¿Son las diez?
- ¿Y qué?
- Tengo que estar allí a las diez.
- Conozco un atajo, vamos.
- Espera. Espera. Por aquí y Buena suerte..."

Te aceptaron, claro que te aceptaron. Dejaste Boston para trasladarte a París, a un piso pequeño de la calle Faubourg Saint-Denis. Yo te enseñé el barrio, mis bares, mi colegio. Te presenté a mis amigos, a mis padres.
Escuché los textos que tú ensayabas, tus cantos, tus esperanzas, tus deseos, tu música. Tú escuchaste la mía, mi italiano, mi alemán, mis pinitos de ruso. Yo te regalé un walkman, tú me regalaste una almohada.

Y un día me besaste.

El tiempo pasaba. El tiempo volaba. Y todo parecía tan fácil, tan sencillo, tan libre, tan nuevo y tan único.
Íbamos al cine, íbamos a bailar, íbamos de compras. Reíamos, tú llorabas. Nadábamos, fumábamos, nos afeitábamos.

De vez en cuando tú gritabas sin ningún motivo...o con motivo, a veces. Sí, a veces tenías motivo.

Yo te acompañaba al conservatorio, yo estudiaba para mis exámenes. Yo escuchaba tus ejercicios de canto, tus esperanzas, tus deseos, tu música. Tú escuchabas la mía. Los dos estábamos cerca… Tan cerca…

Siempre tan cerca... Íbamos al cine, íbamos a nadar, nos reíamos juntos, tú gritabas. Con motivo a veces, y otras sin motivo.

El tiempo pasaba. El tiempo volaba. Yo te acompañaba al conservatorio, yo estudiaba para mis exámenes.
Tú me escuchabas hablar en italiano, en alemán, en ruso, en francés.

Yo estudiaba para mis examenes, tú gritabas. A veces con motivo. El tiempo pasaba sin motivo. Tú gritabas sin motivo. Yo estudiaba para mis exámenes. Mis exámenes.. Mis exámenes... El tiempo pasaba, tú gritabas, tú gritabas, tú gritabas...

"- Bruno, me estoy muriendo. ¡Abre! ¿No me oye nadie? ¡Por favor!"


Yo iba al cine…

Perdóname, Francine."
 

Guión original en Inglés y en Francés, 
Francine  habla en Inglés
Thomas en Francés, 
aquí el estracto en versión original:
10/11/2010

PostHeaderIcon Aristófanes, El mito del Andrógino

 
En primer lugar, tres eran los sexos de los hombres, no dos como ahora, masculino y femenino, sino que había además un tercero que era común a esos dos, del cual perdura aún el nombre, aunque él mismo haya desaparecido. El andrógino(hombre-mujer), en efecto, era entonces una sola cosa en cuanto a figura y nombre, que participaba de uno y otro sexo, masculino y femenino, mientras que ahora no es sino un nombre que yace en la ignominia. En segundo lugar, la figura de cada individuo era por completo esférica, con la espalda y los costados en forma de círculo; tenía cuatro brazos e igual número de piernas que de brazos, y dos rostros sobre un cuello circular, iguales en todo; y una cabeza, una sola, sobre estos dos rostros, situados en direcciones opuestas, y también cuatro orejas, dos órganos sexuales y todo lo demás según puede uno imaginarse de acuerdo con lo descrito hasta aquí. Caminaba además erecto, como ahora, en cualquiera de las dos direcciones que quisiera; mas cada vez que se lanzaba a correr rápidamente, del mismo modo que ahora los saltimbanquis dan volteretas haciendo girar sus piernas hasta alcanzar la posición vertical, avanzaba rápidamente dando vueltas, apoyándose en los ocho miembros que tenía entonces.

Eran tres los sexos y de tales características por la siguiente razón: lo masculino era en un principio descendiente del sol, lo femenino de la tierra, y lo que participaba de ambos de la luna porque también la luna participa de lo uno y de lo otro. Y precisamente eran circulares ellos mismos y su manera de avanzar por ser semejantes a sus progenitores. Eran, pues, terribles por su fuerza y su vigor y tenían gran arrogancia, hasta el punto de que atentaron contra los dioses. Y lo que dice Homero de Oto y Esfialtes; se dice también de ellos, que intentaron ascender al cielo para atacar a los dioses. Entonces Zeus y los demás dioses deliberaron lo que debían hacer con ellos, y se encontraban ante un dilema, ya que ni podían matarlos ni hacer desaparecer su raza, fulminándolos con el rayo como a los gigantes –porque entonces desaparecerían los honores y sacrificios que los hombres les tributaban-, ni permitir que siguieran siendo altaneros. Tras mucho pensarlo, al fin Zeus tuvo una idea y dijo: "Me parece que tengo una estratagema para que continúe habiendo hombres y dejen de ser insolentes, al hacerse más débiles. Ahora mismo, en efecto -continuó-, voy a cortarlos en dos a cada uno, y así serán al mismo tiempo más débiles y más útiles para nosotros, al haber aumentado su número. Caminarán erectos sobre dos piernas; pero si todavía nos parece que son altaneros y que no están dispuestos a mantenerse tranquilos, de nuevo otra vez -dijo- los cortaré en dos, de suerte que avanzarán sobre una sola pierna saltando a la pata coja". Dicho esto, fue cortando a los hombres en dos, como los que cortan las yerbas y las ponen a secar o como los que cortan los huevos con crines. Y a todo aquél al que iba cortando, ordenaba a Apolo que le diera la vuelta al rostro y a la mitad del cuello en el sentido del corte, para que, al contemplar su seccionamiento, el hombre fuera más moderado, y le ordenaba también curarle lo demás. Apolo le iba dando la vuelta al rostro y, recogiendo la piel que sobraba de todas partes en lo que ahora llamamos vientre, como ocurre con las bolsas cerradas con cordel, la ataba haciendo un solo agujero en mitad del vientre, precisamente lo que llaman ombligo. En cuanto al resto de las arrugas, la mayoría las alisó, y conformó el pecho sirviéndose de un instrumento semejante al que emplean los zapateros para alisar sobre la horma las arrugas de los cueros. Mas dejó unas pocas, las que se encuentran alrededor del vientre mismo y del ombligo, para que fueran recordatorio de lo que antaño sucedió. Así pues, una vez que la naturaleza de este ser quedó cortada en dos, cada parte echaba de menos a su mitad, y se reunía con ella, se rodeaban con sus brazos, se abrazaban la una a la otra, anhelando ser una sola naturaleza, y morían por hambre y por su absoluta inactividad, al no querer hacer nada los unos separados de los otros. Y cada vez que moría una de las mitades y sobrevivía la otra, la que sobrevivía buscaba otra y se abrazaba a ella, ya se tropezara con la mitad de una mujer entera -lo que precisamente llamamos ahora mujer-, ya con la mitad de un hombre; y de esta manera perecían. Mas se compadeció Zeus y se ingenió otro recurso: trasladó sus órganos genitales a la parte delantera (porque hasta entonces los tenían también por fuera, y engendraban y parían no los unos en los otros, sino en la tierra, como las cigarras).Los trasladó, pues, de esta manera a su parte delantera e hizo que por medio de ellos tuviera lugar la concepción en ellos mismos, a través de lo masculino en lo femenino, a fin de que, si en el abrazo se encontraba hombre con mujer, engendraran y siguiera existiendo la especie, mientras que si se encontraba hombre con hombre, hubiera al menos plenitud del contacto, descansaran, prestaran atención a sus labores y se ocuparan de las demás cosas de la vida. Desde hace tanto tiempo, pues, es el amor de unos a otros innato en los hombres y aglutinador de la antigua naturaleza, y trata de hacer un solo individuo de dos y de curar la naturaleza humana. Cada uno de nosotros es, por tanto, una contraseña de hombre, al haber quedado seccionados, como los lenguados, en dos de uno que éramos. Por eso busca continuamente cada uno su propia contraseña. En consecuencia, cuantos hombres son sección del ser común que en aquel tiempo se llamaba andrógino, son aficionados a las mujeres, y la mayoría de los adúlteros proceden de este sexo; y, a su vez, cuantas mujeres son aficionadas a los hombres y adúlteras proceden también de este sexo. Pero cuantas mujeres son sección de mujer, no prestan mucha atención a los hombres, sino que se interesan más bien por las mujeres, y las lesbianas proceden de este sexo. En cambio, cuantos son sección de varón, persiguen a los varones, y, mientras son niños, como son rodajitas de varón, aman a los hombres y disfrutan estando acostados y abrazados con los hombres, y son éstos los mejores de los niños y muchachos, por ser los más viriles por naturaleza. Hay quienes, en cambio, afirman que son unos desvergonzados, pero se equivocan, pues no hacen esto por desvergüenza, sino por audacia, hombría y virilidad, porque desean abrazarse a lo que es semejante a ellos. Y una clarísima prueba de ello es que, cuando llegan a su completo desarrollo, los de tal naturaleza son los únicos que resultan viriles en los asuntos políticos. Y cuando se hacen hombres, aman a los muchachos y no se preocupan del matrimonio ni de la procreación de hijos por inclinación natural, sino obligados por la ley, pues les basta pasarse la vida unos con otros sin casarse. En consecuencia, la persona de tal naturaleza sin duda se hace amante de los muchachos y amigo de su amante, ya que siempre siente predilección por lo que le es connatural. Así pues, cuando se tropiezan con aquella verdadera mitad de sí mismos, tanto el amante de los muchachos como cualquier otro, entonces sienten un maravilloso impacto de amistad, de afinidad y de amor, de manera que no están dispuestos, por así decirlo, a separarse unos de otros ni siquiera un instante. Y los que pasan la vida entera en mutua compañía son éstos, que ni siquiera sabrían decir lo que quieren obtener unos de otros. Nadie, en efecto, podría creer que lo que pretenden es la unión en los placeres sexuales, y que es ése precisamente el motivo por el que el uno se complace en la compañía del otro con tan gran empeño. Al contrario, el alma de cada uno es evidente que desea otra cosa que no puede decir con palabras, sino que adivina lo que desea y lo expresa enigmáticamente. Y si cuando están acostados juntos se les presentara Hefesto con sus instrumentos y les preguntara: "¿Qué es lo que deseais, hombres, obtener el uno del otro?"; y si, al no saber ellos qué contestar, les volviera a preguntar:«¿Acaso lo que anheláis es estar juntos lo más posible el uno del otro, de suerte que ni de noche ni de día os faltéis el uno al otro? Porque si es eso lo que anheláis, estoy dispuesto a fundiros y a unir vuestras naturalezas en una misma, de forma que siendo dos lleguéis a ser uno solo y, mientras viváis, como si fuerais uno solo, viváis los dos en común, y, cuando hayáis muerto, allí también, en el Hades, en lugar de dos seáis uno, muertos ambos en común. "¡Ea! mirad si es esto lo que anheláis y si os dais por satisfechos con conseguirlo". Al oír esto, sabemos que ni siquiera uno solo se negaría ni dejaría ver que desea otra cosa, sino que sencillamente creería haber escuchado lo que anhelaba desde hacía tiempo, es decir, unirse y fundirse con el amado y llegar a ser uno solo de dos que eran. Pues la causa de esto es que nuestra antigua naturaleza era ésa que se ha dicho y éramos un todo; en consecuencia, el anhelo y la persecución de ese todo recibe el nombre de amor. Antes, como digo, éramos un sólo ser, pero ahora, por la falta cometida, hemos quedado separados por la divinidad, como los arcadios por los lacedemonios. Existe, pues, el temor de que, si no somos ordenados en nuestras relaciones con los dioses, seamos de nuevo divididos y vayamos de acá para allá a la manera de los que están esculpidos de perfil en las estelas, aserrados en dos por las narices, convertidos en medias tabas . Por eso todo hombre debe exhortar a los demás a mostrarse piadosos en todo con los dioses, a fin de que evitemos unas cosas y consigamos otras, teniendo a Eros como guía y caudillo nuestro. Que nadie obre contra él -pues obra contra él cualquiera que se enemiste con los dioses -, porque si nos hacemos amigos y nos reconciliamos con el dios, descubriremos y nos encontraremos con nuestros amados correspondientes, cosa que ahora logran sólo unos pocos. Y que no me interrumpa Erixímaco y se burle de mi discurso, pensando que me refiero a Pausanias y Agatón - pues tal vez dé la casualidad de que ellos sean de ésos y ambos varones por naturaleza - sino que, claro está, yo me estoy refiriendo a todos, hombres y mujeres, cuando digo que nuestra raza sólo podría llegar a ser feliz si lleváramos a su culminación el amor y cada uno encontrara a su propio amado, retornando a su antigua naturaleza. Y si esto es lo mejor, forzosamente, en las circunstancias actuales, lo mejor ha de ser lo que esté más cerca de ese ideal, esto es, encontrar un amado cuya naturaleza corresponda a nuestra índole. Por consiguiente, si queremos celebrar al dios causante de esto, con justicia celebraríamos a Eros, que en el presente es nuestra mayor ayuda, conduciéndonos hacia lo que nos es afín, y para el futuro nos proporciona las mayores esperanzas de que, si mostramos piedad para con los dioses, nos restablecerá en nuestra antigua naturaleza y nos curará, hasta hacernos dichosos y felices. Este es, Erixímaco -concluyó Aristófanes-, mi discurso acerca de Eros, diferente del tuyo.



Platón,
El Banquete,
Discurso de Aristófanes

PostHeaderIcon Soldados de salamina, David Trueba

2002
basado en la novela de Javier Cercas.



-¿Qué hace actuar a un personaje? ¿Qué le mueve? ¿Qué persigue? A veces ni siquiera él lo sabe. Los personajes de las novelas tienen algo en común con las personas normales, están vivos pero no saben qué les hace vivir, nadie sabe lo que le hace vivir.



Un héroe es aquel que se dedica al bonito trabajo de contar historias.


La primera vez que oí hablar del fusilamiento de Sánchez Mazas Yo era una escritora que no escribía.



- Esta bien...
- Bien...
- Muy bien.
- Muy bien...
- Quiere decir que...
- Quieres decir que no te ha gustado.
- ¿Me dejas hablar? Me ha gustado está muy bien escrito, si acaso no me ha... no me ha emocionado.
- Hmmm... A saber que te emociona a ti.
- Cuando leo un libro me gusta sentir que quien lo escribe lo hace desde las tripas, y en esta historia no te veo a ti, no se qué opinas sobre las cosas que pasan o porqué has decidido escribirlas....
Si sintieras de alguna manera... participaras en las historias...
- Transcurre en 1939, para tu información yo aun no había nacido...
- Eso da igual. Por algo habrás decidido escribirla ¿no?
Hay... Si te atrevieras a quitarte esta... ¡armadura! que llevas todo el día puesta. Se te esta poniendo cara de profesora de tanto meterte en la cama con un libro.
- ¿O sea que lo que quiere que te diga es que tu novela es genial y que eres la mejor escritora el mundo?
- ¿Pero quién te ha dicho que quiero hacer una novela genial? ¡EH! ¿Quién te ha dicho que PUEDO hacer una novela genial?
¡Eh! ¡Bonita!.. Mira ¡Esta novela es genial! ¡Y esta! ¡Y esta otra! ¡Ésta gente sabía escribir! ¡Esto son genios!
¡YO NO! Yo soy alguien que intenta escribir como puede ya sé que no soy genial. No necesito que me lo diga una tarada que sólo lee libros de esoterismo.
Puede que no sepa escribir ¡Pero se leer!
¿Sabes lo peor? Que tienes razón...
- ¿Cómo puedes guardarte toda esa rabia para ti solita? De todas formas me voy a quedar porque creo que te vendrá bien tener a alguien contra quien tirar libros geniales.

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